¿Por qué Petirroja?

El nombre de nuestra marca, Petirroja, proviene del petirrojo europeo (Erithacus rubecula), pequeño ave que habita bosques (frecuentemente también se acerca a granjas y jardines), en toda la Europa continental, principalmente en la región meridional y occidental. 

Es, sin duda alguna, uno de los pájaros más populares y fácilmente reconocibles por su llamativa mancha anaranjada en el pecho y garganta. Curiosamente, raro en el mundo animal, machos y hembras tienen la misma coloración.

Emite con insistencia un reclamo seco que repite con frecuencia irregular. Su trino, más elaborado y melodioso, recuerda al del ruiseñor, pariente cercano. Es muy madrugador y canta con más ímpetu por las mañanas, antes incluso de que amanezca.

Su dieta se basa principalmente en pequeños insectos y lombrices, además de semillas, bayas y frutas. Pájaro curioso y atrevido, no duda en acercarse al ser humano en busca de alimento. 

En la antigüedad la única forma de reproducción y expansión de las plantas era gracias a los pájaros. Las aves tienen un escasísimo número de receptores del dolor, por lo que comen los chiles sin ningún tipo de contrariedad.

Es esta colaboración desinteresada la que ha posibilitado el que estos pimientos y sus derivados nos acompañen actualmente en muchísimos platos de la gastronomía mundial.

Gracias a un antepasado de nuestro petirrojo existe Petirroja.

Salsas Petirroja

Nuestra primera apuesta fueron las salsas de chile. Ese fue el origen de Petirroja.

En Petirroja se trabaja artesanalmente, todo el proceso de producción es manual (como antaño), con materiales frescos de primera calidad, con productores lo más cercano posible, y aptos para celíacos y veganos y todo está hecho con tanta dedicación como cariño.

Se hacen salsas picantes de casi todos los chiles (los frutos de plantas del género Capsicum, de la familia de las Solanáceas). Y su grado de picor viene dado precisamente por el tipo de planta, ya que en el proceso de elaboración de la salsa no hay forma alguna de hacer crecer su nivel de pungencia.

Es la escala Scoville (desarrollada por Wilbur Scoville en 1912) el baremo según el cual se catalogan los chiles por su picor, y abarca desde el 0 de un pimiento no picante hasta 16 millones de unidades scoville, siendo este máximo el valor de la capsaicina pura, el componente químico que contenido en mayor o menor porcentaje en estos pimientos, estimula los receptores térmicos de las mucosas.

Chiles como el jalapeño y el pimiento de padrón alcanzan un grado de entre 2.500 y 5.000 unidades scoville, el habanero puede alcanzar los 350.000, pero está lejos del Pepper X3, que llega a los 3.000.000 en la escala.

Investigaciones sugieren que fue en México donde se “domesticó” el chile para cultivo masivo. 

Equipo Petirroja

Alexandra Pena, alma mater de este proyecto, inicia su andadura vital en Bombarral (Portugal), para después en la adolescencia, la etapa más decisiva de la vida, trasladarse a Toluca, Estado de México (México) se impregna de la vida, la cultura, costumbres y gastronomía mexicanas.

Tras nueve años en México, ya siendo casi natural del lugar, por un giro del destino, acaba arraigando en Alicante donde trabaja en marketing, hasta que va formándose en su interior y da forma a esta apasionante empresa donde juntar vocación y experiencia.

En el caso de Segimon Vilarasau, segundo de abordo, capitán de los fogones, su periplo vital se inicia en Barcelona, y transcurre después por lugares tan dispares y ricos como Cuenca, Madagascar, Bolivia y el Bages, para acabar asentándose en Alicante.

Pintor y artista de vocación, lógicamente ha tenido que trabajar en las más dispares profesiones, como cocinero, banquero, leñador, albañil y maestro. Gran apasionado del picante y los pájaros, no podía haber mejor cruce de caminos donde confluir.

Así nace Petirroja donde se aúnan la sabiduría y el entusiasmo necesario para, como el viento, empujar esta nave hacia la aventura y nuevos puertos.